Qué es...?
 
El ABONADO DE LAS PLANTAS

Las plantas se pueden considerar como fábricas que utilizan los elementos puestos a su disposición y los transforman, a través de la energía solar, en productos aprovechables por el hombre.

El circuito de la producción de un frutal o planta está sometido a la influencia de tres factores:
La atmósfera, el suelo y el árbol o planta.

El suelo, por su disponibilidad de elementos nutritivos; el árbol o planta por las necesidades alimenticias que tiene y la atmósfera por la acción que ejerce sobre los dos primeros.

Los elementos esenciales que necesitan las plantas para poder desarrollar su actividad y completar su ciclo son:
El carbono (C), el oxígeno (O), que son tomados del aire, y el hidrógeno (H), que es tomado del agua por la planta.

- Los macroelementos:

Llamados así porque son requeridos en cantidades relativamente grandes, son:
Nitrógeno (N), Fósforo (P) , Potasio (K) , Calcio (Ca), Magnesio (Mg) y el Azufre (S).

- Los microelementos:

Su nombre deriva del hecho que la planta los necesita en cantidades muy pequeñas, son:
Boro (B), Cobalto (Co), C obre (Cu), Hierro (Fe), Manganeso (Mn), Molibdeno (Mo) y Zinc (Zn).

- La materia orgánica, MO:

La riqueza en materia orgánica del suelo o humus es la vida para la planta, por lo que es muy imporatante mantener un nivel óptimo.

Todos estos elementos son importantes e imprescindibles para el buen desarrollo de las plantas.

La planta toma los microelementos que están en la materia orgánica.

Los abonados se valoran siempre por sus contenidos de los elementos básicos, puestos en el mismo orden, a saber:

N nitrógeno, P fósforo, K potasio, Mg magne­ sio, resumido NPKMg. Por lo tanto, cuando se dice de un abono que es un 5.8.12.2, se quiere decir que su riqueza es de 5% de N, 8% de P, 12% de K, 2% de Mg, expresado siempre por el símbolo químico y el porcentaje que lleva en forma de número a continuación. Igualmente se expresa el conteni­do en microelementos. Con MO se expresa la materia orgánica o humus.

INFLUENCIA DE LOS ELEMENTOS NUTRITIVOS SOBRE LOS FRUTALES

NITRÓGENO (N):

Es un elemento de energía que actúa sobre las raíces de las plantas y aumenta su desarrollo. Actúa también sobre el follaje, que gracias a él es más abundante, de un verde más intenso y las hojas asimilan más sustancias. Todo ello activa la for­ mación del tronco o del tallo.

La falta de Nitrogeno produce síntomas negativos en toda la planta: las hojas son pequeñas, el color es verde pálido y el crecimiento es reducido.

FOSFORO (P):

Activa la deshidratación de los brotes, para protegerlos de las bajas temperaturas; favorece la formación de las flores y la del polen. Activa la floración y la maduración, desarrolla el perfume y favorece la conservación de la fruta.

La carencia de este elemento hace que las hojas sean pequeñas y que los brotes jóvenes muestren una coloración púrpura.

POTASIO (K):

Juega un papel análogo al fósforo. Favorece la formación de azúcares y de la materia colorante, contribuyendo a neutralizar la acidez de los frutos, que adquieren así más peso, mejor sabor y una mejor presentación. Además confiere la planta resistencia frente a las enfermedades.

Los síntomas de una carencia de potasio aparecen en las hojas viejas, que se doblan hacia arriba y son más pequeñas de lo normal.

EL MAGNESIO (Mg):

Es considerado como elemento imprescindible para la salud del hombre, los animales y las plantas.

Su función es vital. Forma parte de la clorofila. Interviene en la formación de las proteínas, vitaminas, azúcares y glucosa. Aporta una mayor consistencia y sabor a los frutos (más dulces). Aumenta la resistencia de la planta al frío, sequía y enfermedades, su carencia provoca una clorosis o amarillez entre los nervios principales de las hojas, seguido de la aparición de unas manchas pardas. Los primeros síntomas se presen­ tan en las hojas más viejas que se marchitan y llegan a morir desprendiéndose de la planta, lo que llega a producir grandes defoliaciones (caída de las hojas), por lo que es conveniente aplicar abonos que en su composición lleven magnesio.

Estos son los cuatro macroelementos en la nutrición de la planta. Todos los demás se preci­ san en menores cantidades, aunque no por ello su función carece de importancia.

EL HIERRO (Fe):

El hierro proporciona a las hojas el pigmento clorofílico y forma parte de sus enzimas. Los síntomas de su carencia se detectan en las hojas por perder su color verde (clorosis férrica). Primero amarillean las hojas entre los nervios conservando éstas su color verde, siendo las jóvenes las más afectadas. En los casos muy graves las hojas apa­ recen casi blancas. Para corregir la clorosis férrica es necesario aportar Reverdeciente Mess-Ferro, y Mate­ ria Orgánica que corrija la alcalinidad del suelo, evitando así que el hierro quede bloqueado por la cal. Los frutales consumen hierro en mucha can­ tidad, siendo uno de los elementos más importan­ tes para un perfecto desarrollo de los frutos. Es importante comprobar que los abonos lleven este precioso mineral en su composición si queremos saborear unos deliciosos frutos.

EL BORO (B):

Es esencial para el desarrollo de las plantas debido a su participación en diversos procesos fisiológicos, en especial en la formación celular de la planta. Su carencia se manifiesta en los brotes y hojas jóvenes, que se atrofian y se deforman, se agrieta la corteza o tallo, favorece la aparición de la gomosis y se malforman los frutos. Es típica la formación del acorchado en los frutos por carencia de boro. Los buenos abonos lo llevan incorporado en su fórmula.

Clasificación de los abonos

  • Orgánicos
  • Químicos o minerales
  • Líquidos
  • Origen animal
  • Origen vegetal
  • Mixto
  • Naturales
  • Sintéticos
  • Foliares
  • Suelo

ABONADO
Es el acto de incorporar los abonos al suelo. Se denomina abono o fertilizante a toda aquella serie de compuestos minerales u orgánicos que aportan elementos necesarios para las plantas. Con la práctica del abonado incrementaremos la fertilidad del suelo.
La tierra dispone, en la mayoría de los casos, de los elementos necesarios para llevar a cabo un cultivo, aunque no siempre están en forma disponible para la planta. Además, debido a que el suelo debe alimentar de manera constante a la planta, se va perdiendo su fertilidad y se va empobreciendo. Todos estos conceptos pueden paliarse con un buen abonado.
Un abonado equilibrado mejora las cosechas en calidad y cantidad. Es preciso aportar todos los elementos y en la proporción precisa según las necesidades de cada planta. La carencia de un nutriente nunca puede paliarse con el exceso de otro. Además la planta debe tomarlos en las canti­dades que le son necesarias, ya que de este modo evitaremos el consumo de lujo, es decir, el que la planta tome más de lo que precisa sin que ello ocasione ningún beneficio, y el riesgo a que aparezcan problemas de fitotoxicidad, ya que existen elementos que si están en exceso producen dese­ quilibrios en la planta, alterando su metabolismo o impidiéndle la entrada de otros nutrientes.
Otro aspecto a considerar es el momento de aplicación del abono, ya que es necesario que la planta pueda tomarlo en el momento que le sea preciso.

ABONOS ORGÁNICOS. MATERIA ORGÁNICA
La materia orgánica produce en un suelo los siguientes efectos:
a) Mejora la estructura física del suelo, dando soltura a los suelos pesados y haciendo compactos a los arenosos o sueltos. Además debido a que tiene un efecto acidificante, reduce los problemas en suelos con mucha caliza o de pH elevados.
b) Activa la vida biológica del suelo, haciendo que los procesos que tienen lugar en él, se vean favorecidos y sean más rápidos.
c) Forma el humus, que es el principal factor de la fertilidad de un suelo.
d) La materia orgánica al descomponerse deja libres en el suelo, todos los elementos nutritivos que servirán para la alimentación de la planta y además enriquecerán el suelo que se va empobreciendo.
Es indispensable, por ello, el hacer aportes de materia orgánica al terreno, para que de este modo el suelo disponga de las reservas de elementos que le permitan conservar su fertilidad, además de proporcionar los nutrientes necesarios a la planta. Se aconseja realizar estas aportaciones cada temporada, pues así se establecerá un equilibrio mayor en el terreno.
Un suelo fértil debe tener entre el 2 y el 3 % de materia orgánica. Nuestros terrenos suelen tener porcentajes más bajos, con lo cual resulta indis­ pensable el realizar aportes de materia orgánica para conservar la calidad de los mismos.

ABONADO ORGÁNICO
El estiércol debe estar muy bien fermentado. Existen otros productos dichos "humus" o mate­ rias orgánicas de diversas y muchas veces dudosas procedencias que aún siendo sus precios relativa­ mente económicos, resultan caros por su poca riqueza en elementos fertilizantes y contenido en materia orgánica. Compruebe que en el saco figure la riqueza garantizada y el nombre y dirección del fabricante así como la dosis en que debe emplearse y rechace la compra a granel, si no conoce exacta­ mente qué es y de dónde procede.
Incorporar al suelo las dosis indicadas cada dos años. Las plantas consumen materia orgánica en gran cantidad para formar los frutos.
Si incorporamos abono mineral, es necesario añadir materia orgánica cada año. Si incorporamos órgano-mineral, cada 2 años.
Recomendamos usar Mess Complet T de Asocoa.

ABONOS MINERALES
Es el más aparatoso, ya que sus resultados son evidentes, pero necesariamente hay que aportar materia orgánica por separado, ya que a la larga los elementos químicos llegan a mineralizarse en el suelo y no pueden ser asimilados por las plantas, provocando toda clase de carencias.
Los abonos minerales o químicos pueden ser simples cuando sólo aportan un elemento; o com­puesto cuando aportan más de uno, se obtienen de la unión de abonos simples.
Tienen la ventaja de suministrar los nutrientes a la planta en el momento que ésta los necesita, al contrario de los abonos orgánicos que van proporcionándole lentamente los elementos. La desventaja de estos abonos minerales frente a los orgánicos, radica en que éstos nunca mejoran la estructura física del suelo.
Aunque existen multitud de abonos, recomendamos no obstante fórmulas equilibradas para frutales con alto contenido en potasa, magnesio y los microelementos básicos, como el Mess Complet T de Asocoa.
Para un abonado equilibrado es necesario utilizar este tipo de abonos, ya que las necesidades de los árboles frutales son relativamente grandes y sería complicado cubrirlas sólo con compuestos orgánicos.

ABONO ÓRGANO-MINERAL
Son la mejor solución para el abonado de todas las plantas ya que contienen todos los elementos necesarios para enriquecer la tierra. Macro-micro-elementos + materia orgánica, así el árbol a la medida de sus necesidades puede seleccionar los elementos necesarios para su perfecto desarrollo.
Para ser completos deben tener en su composición:
Macroelementos: Nitrógeno, Fósforo, Potasa, Magnesio.
Microelementos: Hierro, Manganeso, Cobre, Boro, Molibdeno, Zinc.
Materia orgánica: De procedencia vegetal, debidamente fermentada.
El MESS-COMPLET-T es un abono órgano- mineral de fórmula ideal para el abonado de las plantas de todas clases.

ABONOS FOLIARES
Son líquidos y se aplican en pulverización di­ sueltos en agua, coincidiendo muchas veces con otros tratamientos. Aportan los elementos vía hoja y son como una inyección de sobrealimentación, necesarios en muchos casos, siendo su asimilación muy rápida, pues se absorben directamente por la hoja, sin necesidad de bajar a la raíz. Recomendamos Bio Humus de Asocoa y Abono Aminoexpress, abono foliar completo con microelementos.


En los cuadros de abonado para cada tipo de planta se dan varias opciones sobre los mismos.

  • Abonado orgánico o estercolado.
  • Abonado mineral.
  • Abonado órgano-mineral.
  • Aportación de microelementos quelatados o quelatos.
  • Aportación de sobrealimento y corrección de carencias vía hoja, abono foliar.
  • Aportación de aminoácidos

Seleccione el que más interese a las necesida­ des de sus árboles frutales, en cada momento

 

 

© Asocoa Aviso Legal Créditos