La Viola tricolor, conocida también
como “trinitaria” se considera "la madre de todos los pensamientos" ya
que todas las variedades de pensamiento se han originado a partir
de ella. Es una planta herbácea que puede llegar a alcanzar
30 cm de altura como máximo. Su vida tiene un ciclo de un año,
aunque dependiendo de la variedad también se consideran bianuales
o incluso perennes.
El pensamiento tiene usos ornamentales,
preferiblemente en exteriores y balcones. La floración de
los pensamientos llena el vacío
entre la exposición de flores de primavera y las que florecen
en mayo-junio. Sus hojas son alternas, sencillas, con márgenes
dentados; las que se encuentran en la parte inferior son acorazonadas
y pecioladas, mientras que las que crecen más arriba del tallo
se estrechan y tienen el pecíolo más corto. Las flores
nacen de una en una en las axilas de las hojas superiores, sostenidas
por un cabillo entre 5 - 10 cm de largo –pedúnculo–. Tienen
pétalos anchos, aterciopelados, de colores blancos, amarillos,
rojos o violetas combinados y que desprenden un aroma agradable.
Cuidados:
Las semillas se pueden sembrar en
semilleros o directamente en el jardín en los meses de otoño
y primavera. Los esquejes se cortan en otoño. Esta planta
necesita una tierra rica en nutrientes, con buena humedad y drenaje,
como el sustrato
de cultivo de Asocoa. Durante la etapa de crecimiento es conveniente
abonarlo frecuentemente con el Abono
Sólido Asocoa o Abono
Líquido.
Después de la primera
floración, es recomendable podar la planta ligeramente: a medida
que se marchitan las flores se eliminan para favorecer la aparición
de las nuevas. El suelo húmedo atrae a los caracoles, babosas
y limacos, por lo que debe aplicarse Matacaracoles
Asocoa para
evitar los daños que éstos producen.
Curiosidades: colores y olores
Existen muchas variedades híbridas, cuyas
flores presentan una amplia gama de colores… y de olores! Parece
que los pensamientos de color naranja desprenden un olor muy agradable
y los amarillos no huelen tanto. Curiosamente, los que tienen flores
violetas no huelen nada.
La leyenda cuenta que, en la
corte del rey Arturo, los caballeros de la mesa redonda adoptaron el
pensamiento como amuleto. Según el número y disposición
de los radios de la flor, estos guerreros interpretaban qué suerte
tendrían en sus futuras andanzas y batallas.
Tal como describe Shakespeare en su comedia “El Sueño
de una Noche de Verano”, se creía que rociando el jugo de
un pensamiento sobre los párpados de alguien dormido, esta
persona se enamoraría del primer ser viviente que viera en
cuanto se despertara.