Para todas aquellas personas que gusten de una planta selvática para el interior de sus casas, recomendamos la Costilla de Adán. Se trata de una especie originaria del centro y sur de América, donde se desarrolla como planta trepadora. Además de las hojas de gran tamaño, la monstera está provista de raíces aéreas, que utiliza para captar la humedad ambiental. En su ambiente original, sus frutos de sabor similar al plátano, se utilizan para elaborar refrescos.
El nombre de Costilla de Adán se debe al extraño comportamiento de las hojas: cuando éstas nacen tienen el aspecto de cualquier hoja simple. Sin embargo, al crecer, los filamentos dehiscentes de sus limbos se desintegran y las hojas se dividen adquiriendo su forma tan peculiar de costillar.
La monstera es útil y vistosa para cualquier rincón de nuestras casas, incluso en aquellas donde otras plantas no son capaces de prosperar, ya que esta especie tolera muy bien la sombra.
Cultivo
La mejor forma de reproducción es el estaquillado de tallos con yema terminal, pues de esta forma enraízan mucho más rápido.
Intenta mantener la temperatura ambiente entre 15 y 25 ºC. En invierno, cuando se encienda la calefacción, es conveniente pulverizar las hojas para evitar lesiones en éstas.
Es posible que cada dos años se deba transplantar la monstera, y el sustrato más conveniente es la turba negra o el sustrato de coco, mezclado con un 20% de perlita antiapelmazante o arcilla expandida.
Si tu planta crece demasiado, puedes podarla, siempre por debajo de alguna raíz aérea, y así podremos plantar la parte podada para obtener una nueva planta.