Por semillas importadas, ya que en nuestras casas no producen semilla.
RIEGOS...
Evitar largos periodos de sequía, regar con moderación, en verano y una vez al mes en invierno. En verano conviene pulverizar las hojas para evitar las puntas marrones.
ÉPOCA DE FLORACION...
no florece en los hogares.
ABONADO...
A comienzos de primavera necesita un fertilizante compuesto, Trivalent Bío de Asocoa, envuelto en el sustrato. Abonar durante primavera y verano con Abono Líquido Crecimiento en el agua de riego, cada 15 días.
ENFERMEDADES
Hojas marrones, pulveriza agua sobre las hojas en lugares con calefacción y en periodos calurosos.
Podredumbre negra, se da en la base del tallo. Transplanta la kentia en Sustrato Vegetal con Arcilla Expandida.
Oidio, polvillo blanquecino sobre hojas y flores, decaimiento de la planta. Aplicar Fungicida Azufre Bío de Asocoa.
Cribado, pequeños agujeros en las hojas a modo de perdigonada utiliza Fungicida Cobre Bío
PLAGAS
Cochinillas, Aplica Anticochinillas de Asocoa.
Araña roja, decaimiento de la planta y pequeñas telas de araña en el envés de las hojas. Aplicar Acaricida Araña Roja LU de Asocoa.
Descripción:
La Kentia es una pequeña palmera de hojas grandes y palmeadas que salen verticales del tallo y se arquean finalmente. Fueron las favoritas en el sibglo XIX, añadiendo un toque de elegancia en las grandes habitaciones de nobles familias.
Las kentias lucen majestuosas como ejemplares solitarios, y son ideales para aquellos lugares oscuros donde no resisten otras plantas, ya que tolera muy bien la falta de luz, si bien crecerán con mayor vigor a media sombra.
Cuidados:
La kentia es una planta muy agradecida, resistiendo en lugares inhóspitos para otras plantas; sin embargo, sus exigencias en temperatura y humedad no deberán pasarse por alto.
Los riegos deben ser moderados en primavera y verano, dos o tres veces por semana, añadiendo abono líquido de crecimiento cada quince días. En invierno basta con regarlo una vez al mes. Debemos prestar atención a sus hojas, y pulverizarlas si se secan sus puntas.
Las temperaturas idóneas para la kentia se consiguen en el interior de las casas. El frío es un temible enemigo (menos de 12ºC), así como un excesivo calor (más de 24ºC) impidiendo que la planta se pueda desarrollar.
Los transplantes se suelen realizar cada dos años, tratando de no romper el cepellón de raíces, pues tardará mucho tiempo en recuperarse.
Un truco: si quieres que tu kentia luzca siempre unas hojas exuberantes y vivas, límpialas con un paño húmedo para quitar el polvo acumulado en ellas. Crecerán el doble.