ORQUIDEOCULTURA
Todo sobre las orquídeas

 

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ARTÍCULO CATTLEYA FORBESII ‘ILHA D’ÁGUA

El Dr. Bèraut fue un gran amigo que yo tuve y que falleció con 97 años feliz en medio de sus orquídeas y pájaros. Él dejó una magnífica mansión en São Conrado, barrio de Río de Janeiro, que hoy está siendo mantenida por los herederos. Esa mansión posee un fabuloso jardín, que a pesar de ahora no estar siendo tan bien cuidado como era en la época de él vivo, aún es algo espectacular. Yo frecuento esa casa a cerca de 25 años y ya trabajé mucho en ese jardín junto con el Dr. Bèraut, amarrando orquídeas, trasplantando palmeras, firmando las piedras de la cascada o decorando los viveros de las aves. Puedo decir que mi profesión de paisagista me dio acceso a jardines belíssimos por todo el mundo, pero nunca frecuenté uno que me agradara tanto cuanto ese de São Conrado. Frente al balcón de la casa, si miráramos para el lado izquierdo, veremos una enorme higuera cubierta de epífitas. Son bromélias de todos los colores, macollas de Schomburgkia crispa, algunas Cattleya labiata, Cattleya warneri, Miltonia regnelli y colgados de punta cabeza, pueden ser vistos algunos magníficos Phalaenopsis schilleriana, con bellas hojas ráfagas y rizos enormes de flores color de rosa. En medio a los vanos de las raíces, varias especies de Paphiopedilum rematan el conjunto. Un banco de mármol al pie del árbol, teniendo como arrincono una grande dobla de la raíz de la higuera, completa ese panorama donde pasé sentado allí muchas tardes agradables.

 

 

 

Bien en lo alto de la higuera, en las ramas aún gruesas, existe una macolla de Cattleya forbesii de color rosada. El local es muy alto para quitarse una buena foto, pero con unos prismáticos es posibles verse la florada rosa pálido de la orquídea. Acuerdo que una vez pregunté al Dr. Bèraut el origen de aquellas C. forbesii color de rosa y él con una expresión triste, me dijo que ellas existieron en una bella isla de la Bahía de la Guanabara llamada Isla D’Agua, adónde él iba cuando joven pescar. Dijo también que ahora nada más restaba de una pequeña area de mato en el centro de la isla, donde el ejemplar plantado en la higuera había sido recolectado. Él me dijo que las plantó allí en el inicio de los años 50 y que de allá para acá la higuera creció mucho, cargando para el alto la macolla de C. forbesii. Me quedé con aquello en la cabeza y en el inicio de 2007, al leer un trabajo científico del Pabst de 1966 sobre el material existente en el Herbarium Bradeanum, en lo Jardín Botánico del Río, me deparé con una nota de zócalo donde él relata la existencia de excicatas de Cattleya forbesii de la variedad rosea, recolectadas en la Isla D’Agua. Él también informa que no se sabía si aquellas forbesii eran nativas de la isla o se habían sido introducidas allí por pescadores de la región. Al parecer, todas las C. forbesii de la pequeña isla eran color de rosa. Comenté eso en el foro de discusión en la época y el compañero de foro Paulo Márcio Costa me envió una antigua foto del fotógrafo Marc Ferrez, donde se puede ver parte de la región costera de la Isla D’Agua.

 

 

La foto es una tarjeta postal, donde por sobre el paisaje bucólico está escrito a la mano la frase: "Esta formidable isla es muy buscada para baños y pesca. Río de Janeiro, Amália". La fecha en el sello es 09 de enero de 1905. Esa isla está localizada bien enfrente de la Isla del Gobernador y hoy de ella nada más resta la no ser una colección de enormes tonéis de acero de la Petrobrás, circundados por una pequeña área boscosa, probablemente de árboles allí plantados y no de vegetación nativa.

 

 

Si existir alguna planta epífita en la isla ella debe estar en la punta sudeste, donde existe aún alguna vegetación. Se puede ver allí lo que sobró de las playas y de las bellas piedras que afloran del agua, pero todo ya está completamente descaracterizado.

 

 

Con el permiso de los herederos y usando una escalera de bomberos más la ayuda de un amigo, recolecté tres mudas de esa Cattleya forbesii rosada. Una se quedó conmigo y es esta que vosotros pueden ver en las fotos de las flores aquí, otra envié a Alessandro Dronk y la tercera fue para Ricardo Scarante, pues sé que ellos son coleccionistas de esa especie de cattleya. Espero que con nosotros esa forbesii de valor histórico esté segura. En la higuera, las flores son muy más rosa que en mi orquidário, donde florecen con un nuance beige. Pretendo dar más luce a ella para tener algún día el verdadero color que ella tenía en los tiempos idos de la Isla D’Agua. Carlos.

 

Carlos Keller
Rio de Janeiro - RJ
carlosgkeller@terra.com.br

 

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