Especie originaria de China y Japón. De hoja caduca, de ramas abiertas y de copa esférica. Las hojas son ovaladas y ligeramente dentadas en los bordes. Tallo alto. Flores agrupadas en ramilletes, de color blanco con pedúnculos largos. Florece a fines de invierno o a principios de primavera, siempre antes de que aparezcan las hojas y se cubre totalmente de flores pequeñas . Algunos ejemplares no pasan de ser arbustos, y otros superan los cinco metros de altura. Especie muy vigorosa
El ciruelo ofrece estampas únicas en el paisaje de los jardines. En otoño las hojas, medianas y aserradas, se tornan de colores cobrizos y rojos, mientras que en marzo, cuando despierta la primavera, las pequeñas flores, que salen antes que las hojas, llenan los huertos de tonos blancos y rosados.
Las ciruelas son un fruto delicioso de verano que gusta a todo el mundo, dulce y delicada como ninguna le dan un valor gastronómico muy importante ya que aparte de consumirse en fresco se hacen con ella deliciosas mermeladas o compotas, conservas y jarabes sin olvidar las ciruelas secas o confitadas que se usan en la cocina para diversos platos. Su alto contenido en vitaminas, minerales y fibra las convierte en excelentes reguladores del tránsito intestinal.
Cuidados:
flor de un ciruelo rojo
Ciruela pasa o seca, muy rica en vitaminas y minerales
Ciruelas umeboshi
Suelo: Prefieren suelos profundos, sin encharcamientos y de textura media. Resisten la caliza en el suelo. Se adaptan mejor a suelos arcillosos o pesados que a suelos ligeros y arenosos, sensible a los excesos de salinidad en el agua
Variedades:
Las variedades europeas – Reinas y Claudias - se adaptan al clima continental y las japonesas al clima mediterráneo, ya que son más precoces con lo cual se ven más afectadas por las heladas primaverales. Prefieren zonas templadas, aunque pueden desarrollarse bien en zonas de bajas temperaturas, con tal de cultivarlas en sitios abrigados
Alimentación:
Las ciruelas se consumen frescas o secas. Las frescas tienen que estar bien maduras para consumirlas ya que pueden provocar problemas intestinales si no están en su punto.
Las secas son ideales para acompañar los platos de caza. Un plato típico catalán es el pollo asado con ciruelas. Se pueden reconstituir dejándolas en remojo 24 h en agua o en zumo de frutas para que sean más jugosas.
Hay que destacar las ciruelas umeboshi saladas y secadas al sol que se consumen desde hace miles de años en el imperio del sol naciente y naciones adyacentes utilizándose como eficaz remedio para muchísimas enfermedades.
Son también las ciruelas conservadas al Armagnac que se degustan poniendo una ciruela dentro de la copa.
Es un alimento energético para deportistas, escaladores y como curiosidad diremos que era un alimento obligado para los tripulantes de los submarinos alemanes antes de entrar en combate.