Los ficus son pocos amigos de los cambios bruscos de temperaturas, y el árbol de lira no es una excepción. Conviene tenerlo entre los 15ºC y los 25ºC ya que, fuera de este rango de temperaturas el árbol deja de crecer e incluso tiraría sus hojas.
La humedad ambiental es propicia para el ficus lirado aunque, igual que sus congéneres, necesita un sustrato aireado entre sus raíces para que no se asfixien, por lo que debemos dejar secar el suelo entre riegos para permitir el paso de oxígeno.
Dentro de nuestras casas, el ficus lira goza en lugares luminosos y cálidos, siempre lejos de la calefacción, donde se caerían sus hojas. En aquellos casos inevitables trata de paliar la sequedad ambiental pulverizando las hojas.
Entre sus enfermedades, la más propicia es el ataque de cochinillas. Examina las hojas de vez en cuando: si se aprecian bichitos blanquecinos en los brotes tiernos y detrás de las hojas, debemos lavarlos con agua y un paño húmedo para después aplicar por cada rincón de la planta Anticochinillas.
Con unos sencillos cuidados, tendremos en casa una exótica planta tan fácil de cuidar como novedosa.